Un Kilo de Ayuda

La asociación pionera en México de ayuda a los niños cambia de identidad para dejar claro dónde pone los kilos

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En 1985, Un Kilo de Ayuda se dio a conocer como un programa de asistencia alimentaria. Pronto, enfocó sus esfuerzos en procurar fondos para ayudar a nutrir a los niños más vulnerables, convirtiendo el desarrollo infantil temprano en su estandarte. 

Como una evolución de su causa, la asociación, además de ayudar a los niños mediante nutrición alimentaria, se comprometió con un desarrollo temprano, integral y pleno a través de cuidar aspectos físicos y psico-afectivos, además de involucrar en su crianza a las madre, sus familias y comunidad. 

Para entonces, su fuerte vinculación a los niños, como a sus tarjetas de donativos ubicadas en las cajas de pago en los supermercados, convirtió a Un Kilo de Ayuda en una marca conocida por tres de cada cuatro mexicanos.

Tras tres décadas comprometidos con la niñez mexicana, Un Kilo de Ayuda se cuestionó el estado de su marca ante sus tres grandes públicos: beneficiados, donadores e instituciones aliadas. Ideograma abordó el proyecto con este reto: desmitificar que Un Kilo de Ayuda es únicamente un método de procuración y nutrición alimentaria –es y hace mucho más– para nuevamente hacer a esta marca tan relevante como su causa.

Mediante profundos ejercicios de reflexión y un trabajo codo con codo con el equipo directivo, Ideograma aterrizó su propósito central: Un Kilo de Ayuda despierta la esperanza, convirtiéndola en la gran idea detrás de la marca, y en su lema. Un Kilo de Ayuda aviva la esperanza en las madres, poniendo luz en la crianza; en sus aliados, mediante una colaboración sinérgica; en cada donador, a través de convocarlos a la acción con resultados medibles; y en los niños, dándoles las herramientas para convertirse en las personas que están destinadas a ser.

Como símbolo de su nueva identidad, Ideograma trazó a un niño que integra los aspectos vitales para un desarrollo pleno, representados a través de geométricas piezas en vibrantes colores; un niño tan vital que da seguro un paso hacia adelante. Estas piezas también pueden ser interpretadas como una estrella que resplandece para avivar la esperanza. 

La tipografía FF Mark (creada en Alemania por Hannes von Döhren y Christoph Koeberlin en 2013) emula la expresión geométrica y simple de nuestro símbolo. En cuanto al estilo fotográfico, Ideograma definió cuatro criterios para identificar a Un Kilo de Ayuda: acercamientos de rostros humanos, sobre todo de niños que lucen contentos y dignos; momentos que comunican vitalidad y plenitud; fondos de color amarillo en los que la persona retratada se recorta de su contexto para acentuarla además de dar consistencia a las aplicaciones; y finalmente, fotografías que retratan acciones con conceptos como esperanza, sinergia, innovación y transformación.

Uno de los elementos más asociados con la marca es el color amarillo. Ideograma lo retoma y actualiza, haciéndolo convivir con colores primarios para comunicar vitalidad y sencillez; sin duda, una paleta de color que comunica infancia.

El lenguaje aprovecha las piezas del símbolo, creciéndolas para ser usadas como contenedores y plecas, así como ventanas a través de las que podemos ser testigos del desarrollo integral y pleno de los niños mexicanos más vulnerables.

Con esta nueva identidad, Un Kilo de Ayuda acentúa la responsabilidad que tenemos todos de despertar la esperanza en los niños –y en sus familias– pues son ellos quienes tienen la capacidad de transformar el país.