Colegio de Notarios

Con 226 años, una de las instituciones de mayor tradición en México y más antiguas del continente americano renueva su identidad

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La figura del notario ha acompañado a nuestra nación desde su origen; prueba fehaciente es que en 1792 se fundó el colegio de notarios en la capital del país con los objetivos de reunir, representar y formar a la profesión notarial. Desde entonces, dicho Colegio difunde la cultura de la legalidad y sirve tanto al gremio como a la sociedad –siendo un puente entre esta última y el Estado–, adaptándose a los tiempos que corren con orden y equidad, y manteniendo un elevadísimo estándar de excelencia.

Aunque se trata de un colegio prominente en México y América Latina por su perfil, estándares y agremiados, contrastaba su baja resonancia entre la sociedad capitalina y nacional. Aunado a ello, obligados a evolucionar el nombre del Colegio con el de la Ciudad –de Distrito Federal a Ciudad de México– convocaron a Ideograma para acompañarlos en un proceso evolutivo, no sólo de nombre sino de su principal insignia: el símbolo que los representaría en las décadas por venir.

Ideograma recorrió junto a ellos un proceso estratégico para conocer su pasado, entender su presente y vislumbrar su futuro. “Guardar, formar y servir con excelencia” fue definida por Ideograma como la idea detrás de la nueva identidad del Colegio; con ella, expresamos su razón de ser y aquello que los distingue y hace relevantes ante sus diferentes públicos de interés. 

Para la identidad gráfica, Ideograma simplificó el nombre eliminando las palabras “de la” para aterrizar el logotipo “Colegio de Notarios Ciudad de México”. 
Como símbolo retomó uno presignificado para los miembros del Colegio: un discreto distintivo de tela verde-azul que portan en la solapa –llamada internamente roseta–. Históricamente este emblema ha representado la “unión” y “fe” entre el colegiado; fue este el que nos inspiró en la elección de los colores institucionales, azul y verde para reflejar conceptos como progresión y colaboración.

El símbolo diseñado por Ideograma está formado por plumillas que representan la unión de los notarios congregados bajo una misma causa. Con él se busca retratar la diversidad de generaciones que conviven dentro del Colegio mediante los variados tonos y tamaños. En su contraforma, el símbolo evoca una estrella que simboliza el papel que el Colegio tiene como guía para su colegiado, con el objetivo de salvaguardar la permanencia de su profesión.

Mientras la elección tipográfica, Absara Sans de Typotheque, expresa modernidad, formalidad y legibilidad para evocar la adaptación a los tiempos, la legalidad y transparencia con las que se conduce el colegiado, el estilo fotográfico ilustra actividades diarias clave de los públicos retratados de una manera natural y luminosa reforzando el papel de guía, atribuido al notario de la Ciudad de México.

El resto de los elementos de la narrativa visual reproducen los degradados del símbolo y con ellos, el sentido de progresión de la profesión y gregarismo inculcados por los miembros del Colegio.

Como complemento, Ideograma estableció que la marca habla de tres grandes temas: excelencia, permanencia y garantía, y que éstos son narrados mediante una personalidad honorable, experta, estructurada e integrada, representativa de los diferentes miembros que conforman el Colegio. 

De la idea identitaria surge el lema “Servir con excelencia”. Con esta evolución a su identidad, el Colegio de Notarios de la Ciudad de México busca ganar relevancia en las décadas por venir al evidenciar que sirve con excelencia a un grupo de personas de elevadísima preparación. Estas, a su vez, sirven a la sociedad con el mismo sentido de orden y rectitud transmitidos dentro de los muros del Colegio.