¿Qué puede aprender tu marca de los hits de la radio?

—Luis Ronces

En muchos sentidos el aspecto musical de aquello que escuchamos en la radio puede influenciar nuestro proceso creativo; la melodía nos puede remitir a una emoción en específico, a un momento, a una sensación o incluso a un visual, que después terminará convirtiéndose en el motor que impulsa un diseño o alguna idea conceptual en nuestro trabajo como consultores. 

     Sin embargo, se puede ir más allá en el análisis de esos tracks que se repiten todo el día en la radio, pues en la industria actual, la importancia de la marca ha abrazado todas las decisiones de esos cantantes que con ímpetu han aprendido del branding las estrategias necesarias para hacer de su música una experiencia vivencial, y nos permiten darnos cuenta del alcance que tiene una identidad de marca, incluso en el glamuroso mundo de la música comercial. 

      Si bien el mundo del diseño gráfico nunca ha estado alejado de la industria, se ha evolucionado en el alcance de estas colaboraciones. Recordemos nombres de gran calibre como el de Paula Scher dando vida a icónicas portadas como su más afamada “Boston cover”, la cual incluso, la hizo acreedora de un Grammy; Stefan Sagmeister ha colaborado con bandas como Talking Heads o los siempre emblemáticos Rolling Stones así como muchos otros artistas del diseño que constantemente crean mancuernas con cantantes para otorgar presencia visual a su trabajo; “Me encanta la portada. Es divertida, sensual y hermosa, tal y como lo es Lady Gaga” asegura Paula Scheer del cover para el álbum Artpop en el que Gaga colaboró con el mismísimo Jeff Koons. 

     ¿Pero qué sucede cuando el trabajo en identidad va más allá? ¿qué nos pueden enseñar cantantes con música a simple vista superficial como Taylor Swift, sobre la importancia de la marca en nuestras organizaciones? 
     En concreto: que la marca se construye no solo por un diseño cautivador, sino por todo un trabajo estratégico detrás, que le formula una plataforma de comunicación sólida, y le permite contar la historia que desea de forma efectiva. 
     Cuando Taylor Swift decidió incursionar en el mundo del pop con su álbum 1989, no lo hizo sólo de la mano de productores musicales o de agentes de relaciones públicas, sino que comisionó a la agencia ST8MNT de su natal Nashville a desarrollar toda una narrativa visual alrededor del álbum que comunicara a todos sus fans el relato pensado para esta era: un paseo por el espíritu retro de la música ochentera que rindiera tributo a la metrópoli neoyorquina desde una mirada joven e ilusionada con el amor. 
     Así, desde el uso de textos en Sharpie sobre instantáneas que después se convertirían en una revolución para marcas como Polaroid, hasta el estilo de Swift durante sus ruedas de prensa y conciertos, todo elemento visual utilizado para la promoción del álbum, reafirmaba la esencia que la música despertaba desde el primer segundo. 
     Tres años después, la agrupación Paramore decidió hacer lo mismo para su quinto álbum de estudio After Laughter, en el que buscaban revolucionar todo aspecto conceptual de su carrera en el pasado, presentando un álbum con un sonido distinto y por ende, con una identidad apropiada para esta nueva etapa. 
     “Tenían algunas ideas sobre una vibra ochentera para el álbum, además de algunas referencias visuales. Hice lo usual y escuché todo el disco antes de comenzar a dibujar y escribir algunas propuestas. Vino a mí esta idea de un panorama donde los colores, formas y texturas representarían sonidos y momentos del álbum. Ellos compraron este primer concepto, cosa que no pasa a menudo”, asegura Scott Cleary, diseñador encargado de la marca. 
     Desde entonces, After Laughter ofreció una narrativa 360 que iba desde las letras en las canciones, hasta la portada del disco, el diseño de los videos musicales, la ropa que usaban los integrantes de la banda, las fotografías que vestían sus cuentas de redes sociales, el maquillaje, los carteles promocionales, la iluminación en los conciertos, el merchandising e incluso el color de cabello de la vocalista; todo, absolutamente todo, seguía la misma línea de identidad. 

     De esta forma podemos entender que la industria musical ha comprendido el valor de una marca sólida y consistente. Saben que mediante el diálogo entre una pieza con otra, todas bebiendo de la misma identidad que se crea a partir de lo que es esencial y relevante para sus audiencias, pueden lograr una experiencia redonda que nutre su creación. 

     La próxima vez que te descubras tarareando una canción de la radio tómate el tiempo para investigar un poco sobre su autor y sobre el álbum al que pertenece. Es posible que puedas encontrarte con un ejemplo bien ejecutado e ilustrativo de cómo crear marcas que mueven masas y llegan hasta la cima de las listas. 

Luis Ronces

Comunicación Estratégica

Las palabras e ideas son las herramientas de precisión que Luis emplea para contar historias. Mezcla su pasión por la narrativa en la creación de cuentos y el storytelling con el fin de inmortalizar y convertir a las marcas en identidades contundentes.

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